Colección Poesía

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  • La raíz es una línea que fuga – Candelaria Rivero

    $22,000.00 Agregar al carrito

    En La raíz es una línea que fuga Candelaria Rivero asume una apuesta arriesgada. Busca, en medio de la maleza de las formas, entre imágenes aleatorias y confusas, una lengua nueva. ¿Es posible hablar de ese punto del que surge, simultáneamente, lo nuboso y lo turbio, lo iluminado y lo claro? ¿Dónde encontrar la palabra, el pulso silvestre que clausura los límites del deber? ¿Cómo nombrar la línea que todo lo contiene, que todo lo guarda?

    No busquen respuestas ni certezas en este libro. Escribir es, para Rivero, correr entre los árboles con los ojos vendados, atravesar el límite de la piel: «Pedirle al sol /sellar la herida, /la del nacer». Celebro la aparición de este evangelio de las flores, de los pájaros, de los pequeños seres.

    Diego Roel

    Es un libro límpido, radiante, agua que en su origen fue helada y a la que el sol dio calor, es un libro que calma y sostiene a los dolientes. La poesía de Rivero emerge de un cuerpo que no tiene los límites que le suponemos, un cuerpo en cuya sangre viajan/peces y camalotes/y palabras que quieren tocar la orilla/es decir/atravesar el límite de la piel. Pero si el cuerpo es ese fluido siempre en movimiento, siempre en mutación, al punto de poder convertirse en cada ser con el que entra en contacto, capaz de adoptar el alma y la materia que toca, ¿Cómo sería, entonces -se pregunta y nos pregunta- librarnos de la forma/con la que asimos el mundo? Sería aterrador, sería hermoso, pienso. Sería el vértigo y el precipicio y la luz que hay antes y durante y después de la caída que nos libera.

    Hoy, escribe Rivero, fui puesta a vibrar,/a ondular el espacio/como una serpiente./No pregunten/qué significa eso./Solo escuchemos.

    Solo escuchemos, solo escuchemos lo que nos dice la poeta en este libro dulce, estremecedor, potente, y dejemos que nos lleve donde él vaya: seguro será el lugar al que estábamos necesitando ir y no sabíamos.

    Claudia Masin

  • Jardín de simples – Ángeles D’Aveta

    $20,000.00 Agregar al carrito

    Leer los silencios del río para avanzar y llegar con él, a-tender al jardín que estuvo siempre ahí, pero en el que ahora tu encierro hace intervalo porque el suyo (el que le diste) parece una libertad, pandemia mediante; superioridad de sapiens dice la poeta, qué certero, creímos que atendíamos a lo vivo observando un encierro desde otro encierro.

    Creer hace intervalo, creer que se cuida porque se le empieza a dedicar a algo tiempo, también, nombrar, igual, un creer en lo nombrado ¿Cuántos seguirán cuidando un jardín con esa devoción que sólo se puede tener estando en casa? ¿Cuántos cuentan/muestran sus jardines ahora? No ha pasado el intervalo del encierro, para el jardín, el intervalo del nombrar-lo, sí. ¿Importa lo viviendo o lo nombrado?

    Un atribuir nombres la mirada, uno observa y necesita decir, hace poema. Hace alegoría y símbolo porque quien observa necesita dar sentido a lo que cree ver. Lo viviendo por otro lado siempre, pero también un sordo grito encerrado en el poema, a veces: unas palabrasjardín, un grito wislawa desde una canoa.

    Jakare

  • ACONTECIDA

    $20,000.00 Agregar al carrito

    Hay libros que parecen escritos con todo el
    cuerpo.Libros que deliberadamente dejan ver,
    la exposición a la intemperie de quien
    escribe. “Acontecida”, es esa clase de libro:
    una lírica del desborde de lo cotidiano,
    que va de lo ínfimo a la muerte, dándole
    un mismo peso específico. En ese gesto,
    estético, político, reside su potencia.
    “Anastasia | dice de ella |
    que es una acontecida |
    una persona a la que le pasan cosas”,
    escribe Victoria Dahbar.
    Y Anastasia podemos ser (también),
    nosotras, abrazando estos textos,
    sabiendo que detrás de ellos
    no hay ninguna verdad revelada.
    Y sin embargo, nos sentimos nombradas.
    Lo que hay, sí, es temblor, una voz aturdida
    por la gran ciudad.
    Un duelo, todos los duelos. Pero también
    campea el humor, como una pócima contra
    el despropósito de los días.
    Una podría imaginar que, durante el proceso
    de escritura, Victoria Dahbar abandonó
    la pregunta por la experiencia singular
    para levantar un puente sobre el más bravío
    de los ríos, que es alzar la vista para mirar
    a la otra. Y en esa empresa, despiadada,
    pero necesariamente vital, su lirismo
    nos termina acariciando, con una ternura
    inaudita. Su modo de mirar lo extrañado,
    nos incluye. Imaginemos, por un momento,
    que del otro lado de las palabras, hay unos ojos,
    igual de confundidos, empecinados en volver
    habitable el pantano que nace a los pies
    de cada una de nosotras.

    Gastón Malgieri

  • Escorpiona/ Lule Ainara

    $16,000.00 Agregar al carrito

    Escorpiona es un poemario altamente recomendable por su capacidad de tratar con limpieza lo desagradale, más diría, de crear con lo desagradable un jardín bien bonito, incluso envidiable.

    En esta época exitista en que la premisa es estar, sentirse y verse bien, cultivar el pensamiento positivo y tildar de negativas, prescindir y suprimir un mar de emociones densas; estos poemas hacen de los “fracasos” su materia, se empantanan con liviandad, con inocencia, con destreza.

    Este libro despliega una voz original, honesta, pícara con destellos de ternura, que es capaz de mixturar realidad y maravilla, de descorrer algunas fronteras en lo tan enjaulado.

    Los poemas, en su mayoría breves, dan lugar (y qué lugar) a la tristeza, la apatía, el deseo de venganza y a diversas oscuridades -muy a la mano de cualquiera- fundando una épica del lodo, sin regodeo pero sin evasivas, con frescura.

    La voz de Lule es una de las voces que me encanta escuchar y Escorpiona es uno de los libros que más me ha gustado leer en este tiempo, porque Lule en estos y otros poemas sabe tirar dardos mientras sonríe, no deambula, no pierde el tiempo, hace puntería con los blancos que ve, sin alardear de su gracia, desdramatiza cualquier catástrofe con su sentido del humor y le pone swing a las sombras, casi diría sin darse cuenta.

    Como el signo que le da nombre, tan vapuleado y tan mala prensa, este libro y esta voz son  polítacamente incorrectos, vitales en el pozo, vibrantes aun en la carroña, con la dosis justa de veneno para levantar el avispero del club de la tibieza y el bienestar, pero también para crear los antídotos que el yo poético necesita, y, por qué no, también nosotres.

    Desde que escuché los primeros textos de Lule deseé este nacimiento, hoy tan bien parido lo celebro y lo agradezco.

    Camila García Reyna

     

  • El jardín que amanece blanco/ Emilia Quiroga

    $16,000.00 Agregar al carrito

    Una de las acepciones de la palabra paraíso es jardín. Este espacio entre el afuera y el adentro es un símbolo del equilibrio entre nuestra parte más salvaje y libre y nuestra necesidad de un refugio. Un jardín es nuestra posibilidad de explorar sabiéndonos contenidos, eso nos relaja  del acecho de lo externo, eso nos colma el alma.

    En el jardín que amanece blanco, Emilia nos incorpora a su fábula de infancia, ¿qué vacíos blancos la habitan?¿por qué a veces la comida no es alimento? Las preguntas circulan en líneas de tiempo superpuestas y cálidas a lo largo de las páginas.

    Las plantas son un vehículo de purificación, su hija la llave para abrir la puerta más grande, la que la hace adulta y le permite orientar a su propia niña, la que busca respuestas en las paredes, en los momentos del día, en las ausencias. Porque los paraísos no son antes de construirse, porque construirse es la verdadera labor.

     

  • Perdí mi corazón en el mar/ Pilar Taborda

    $15,000.00 Agregar al carrito

    ¡Quiero ya que vengas / y que me salves de esta noche! dicen los versos de un poema de PERDÍ MI CORAZÓN EN EL MAR. Con signos de exclamación Pilar Taborda, y su emotiva poética nos conecta con lo más profundo de nuestro inconsciente, con nuestras fortalezas y nuestras debilidades. 

    El mar es el símbolo/puente que la escritora utiliza para conectar lo visible y lo invisible. El mar, sus recónditos secretos, el mar y lo inasible. En un juego dialéctico entre las luces y las sombras, se entretejen temas como la muerte, la angustia de las sociedades, el desamor, la soledad, el renacer y la nostalgia. 

    El silencio me visita, / y lucha con mis fugas, / ¿Me habita dónde nadie mira? Con un tono contundente y disruptivo, la autora nos hace partícipes del propio latir de su corazón, agitado por momentos y manso por otros. Avanzaremos página a página por las olas apasionadas, hechas de palabras. En el vaivén de tus olas sumergía / yo mi cuerpo y mi alma, / el sonido del caracol me llevaba /a mí misma y a vos. Y quizás descubriremos, que hemos encontrado algo nuevo de nosotros. Algo, que antes habíamos perdido. 

     

  • Acompañar a respirarse – Ximena Álvarez [Digital]

    $12,000.00 Agregar al carrito
    Hay un instante, bajo el agua de los sueños, donde el miedo se disuelve y aprendemos que la vida es un proceso de autorreferencia. Este poemario es el pulso que condensa nueve años de un camino revelador; un ejercicio de alquimia donde los elementos devuelven la voz y el silencio se vuelve canción. Acompañar a respirarse es un viaje que atraviesa la inmensidad del Norte argentino para hallar el camino de regreso a la casa de la infancia.
    En estas páginas, el agua, la sal, el sol y la tierra no son solo paisajes, sino autoridades legítimas. Aquí el tiempo tiene la lentitud del caracol y dolor se combustiona, verso a verso, en canto. Es una invitación a “hundirse en la incertidumbre para navegar en la recreación de las certezas íntimas”; un recordatorio de lo elemental para quienes han comprendido que respirarse es, ante todo, un acto de libertad.
  • La raíz es una línea que fuga – Candelario Rivero [Digital]

    $12,000.00 Agregar al carrito

    Mención Honorífica en el Concurso de Poesía de la Municipalidad de Santa Fe, año 2023.

    En La raíz es una línea que fuga Candelaria Rivero asume una apuesta arriesgada. Busca, en medio de la maleza de las formas, entre imágenes aleatorias y confusas, una lengua nueva. ¿Es posible hablar de ese punto del que surge, simultáneamente, lo nuboso y lo turbio, lo iluminado y lo claro? ¿Dónde encontrar la palabra, el pulso silvestre que clausura los límites del deber? ¿Cómo nombrar la línea que todo lo contiene, que todo lo guarda? No busquen respuestas ni certezas en este libro. Escribir es, para Rivero, correr entre los árboles con los ojos vendados, atravesar el límite de la piel: «Pedirle al sol / sellar la herida, / la del nacer». Celebro la aparición de este evangelio de las flores, de los pájaros, de los pequeños seres.

    – Diego Roel

     

    Es un libro límpido, radiante, agua que en su origen fue helada y a la que el sol dio calor, es un libro que calma y sostiene a los dolientes. La poesía de Rivero emerge de un cuerpo que no tiene los límites que le suponemos, un cuerpo en cuya sangre viajan/peces y camalotes/y palabras que quieren tocar la orilla/es decir/atravesar el límite de la piel. Pero si el cuerpo es ese fluido siempre en movimiento, siempre en mutación, al punto de poder convertirse en cada ser con el que entra en contacto, capaz de adoptar el alma y la materia que toca, ¿Cómo sería, entonces -se pregunta y nos pregunta- librarnos de la forma/con la que asimos el mundo? Sería aterrador, sería hermoso, pienso. Sería el vértigo y el precipicio y la luz que hay antes y durante y después de la caída que nos libera. Hoy, escribe Rivero, fui puesta a vibrar,/a ondular el espacio/como una serpiente./No pregunten/qué significa eso./Solo escuchemos. Solo escuchemos, solo escuchemos lo que nos dice la poeta en este libro dulce, estremecedor, potente, y dejemos que nos lleve donde él vaya: seguro será el lugar al que estábamos necesitando ir y no sabíamos.

    – Claudia Masin

  • Ciudad Iluminada – Ale Regidor [Digital]

    $12,000.00 Agregar al carrito

    Una ciudad es una maquinaria que nutre y devora al mismo tiempo. Una danza de partes, en donde el territorio geográfico es solo un aspecto. Cielos, ruidos, edificios, personas, autos, muchos autos. Códigos sociales que ciñen los cuerpos. Y entre todo eso: el deseo abriéndose paso y resistiendo.

    Ciudad Iluminada, de Ale Regidor, comparte en cada poema la búsqueda de un lugar seguro en medio del tránsito migrante. Nos acerca preguntas sobre los espacios, los vínculos, lo que perdura y aquello otro que se desvanece. ¿Qué somos en este tránsito? ¿De qué estamos hechos?

    La ciudad me es ajena,/ se fue el olor a concreto, / el río no existe dice Ale, y evoca la ausencia y las dificultades para encontrarse entre tantos símbolos vacíos, entre tantas rutinas ajenas. Volver a habitarse parece ser la clave, un pensamiento político. Escribir poesía y sostener la amorosidad a pesar de todo, la práctica concreta.

  • Un aire de renovada osadía/ Gabriel Arrieta Leer más Quick View

    Un aire de renovada osadía/ Gabriel Arrieta

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    Los poemas de Gabriel Arrieta nos sumergen en un universo paralelo y necesario, en el que convergen abismos de luces y sombras, caminos sinuosos de preguntas tácitas que encontrarán una resonancia diferente en cada lector.
    La poesía nos afecta, nos conmueve, no tenemos inmunidad para este lenguaje y eso es lo mejor. Dejarse habitar por cada verso, permitirse el desplazamiento. Construir junto a posibles sensaciones de extrañamiento, nuestro propio sentido de belleza.
    Un sereno descenso a tu mano de arena /suave /únicamente suave es la caída. Ese parece ser el hilo conductor del libro: una caída a nuevos paradigmas, de manera suave y compasiva.
    Un aire de renovada osadía nos demuestra que, los cristales para leer los acontecimientos, también pueden ser poemas.

  • Sinergia en Alaska/ Luisina Battistón Leer más Quick View

    Sinergia en Alaska/ Luisina Battistón

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    Me fui y seguías ahí. Un amor que se sabía excepción. En la frialdad del mundo, un incendio vivido con la misma intensidad con la que derrite sus cimientos. El camino del después se recorre con palabras maníacas para llenar lo que parece un vacío, y al mismo tiempo, es una presencia que lo ocupa todo: la ropa, un plato, frases hechas, el parquet mal encerado, los rituales permitidos, las fotos de un pasado que todavía late.

    Luisina Batiston nombra los elementos de una casa que siente en peligro de hundimiento. El tiempo, sostenido por la escritura, va revelando qué dejó la pérdida del paraíso. Después de la sinergia en Alaska puede haber mucho más que dolor.

    Florencia Bianco

  • Enlosbordesmencontrás/ Nora Benaglia Leer más Quick View

    Enlosbordesmencontrás/ Nora Benaglia

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    poeta que sale

    es mujer

    que entra en el lenguaje, y se hace libro, para que nuestra lectura atestigüe sus dolores, tragedias, vislumbres, alegrías, descubrimientos

    es mujer con su estar en esta vida cruel, destructiva y –al mismo tiempo- regeneradora

    es la mujer que sale

    no para encontrar metáforas e imágenes bonitas o para ablandar las palabras

    la poeta que sale

    va despellejando su realidad íntima frente a la realidad social, contemporánea, estética, emocional de estas primeras décadas del siglo XXI

    mujer poeta que sale se desgarra en la búsqueda

    y lo interno rebalsa

    Estela Mamaní

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