Colección Poesía

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  • Gritan los ojos/ Juan Maro Leer más Quick View

    Gritan los ojos/ Juan Maro

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    La vida nos rebalsa y los ojos lo saben. Miramos las mismas cosas enajenados, pero al detenernos y contemplar cómo si fuera la primera vez, al permitirnos ser perforados por la maravilla de la existencia, de todos sus planos, inclusive las heridas profundas de la infancia, nace la poesía.

     

    Juan Maro comparte en este libro un tránsito pendular de belleza, nostalgia, agobio y lucidez. El amor para él parece ser un cometa que vuela libre el cielo, una expresión de deseo, un fuego que nunca cesa de quemar y que busca encontrar un verdad. Aunque eso le signifique jamás detenerse, jamás conformarse, jamás descansar. 

     

    No puedo dormir, no duermo. / Me ahoga el murmullo del silencio/ y las lloronas no callan.

    En este libro habita una fuerza primitiva, que no conoce límites. Cada lector podrá anidar un poema, un verso, una imagen y hacerlo propio, porque en Gritan los ojos, las palabras se ofrendan sin ningún egoísmo. Se donan a un mundo a veces hostil, a veces frágil, pero siempre profundo. 

     

  • Hablame a la piel/ Gisella Tortoni Leer más Quick View

    Hablame a la piel/ Gisella Tortoni

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    Miro al campo,/ el pasto está minado de secretos. Sentimos expectación ante lo que la autora percibe dentro del ecosistema que habita y la habita. Es magnética su poesía que abre compartimentos y traduce revelaciones. Nos señala en cada poema, mínimos movimientos para que así,  podamos despertar a la ininterrumpida vida botánica. 

    Un continuo de aire y ahogo: la Tierra/ Pienso / y un brote se extingue, la ola nace.

     

    Pero, ¿qué sucede exactamente dentro de este reino?¿Qué lugar ocupa la materia del tiempo?¿Qué se está germinando en la mirada? Las plantas sienten los días pasar, al cielo descomponerse y componerse. Gisella cuida y es cuidada por la Naturaleza mientras echa raíces, mientras escribe. El tiempo es órbita, maceta, araña y también es su propio cuerpo.

    Hablame a la piel, es un libro para leer varias veces, para leer a otrxs. Es de esos libros cálidos donde uno quisiera quedarse a vivir, lleno de preguntas y aproximaciones. Con claraboyas abiertas por las que pasan esas partículas chiquitas en una danza de atención. 

     

  • Tiempo de luciérnagas/ Elvira Uva Leer más Quick View

    Tiempo de luciérnagas/ Elvira Uva

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    La poesìa de Elvira va es diàfana. Encuentra la pequeña voz en el espacio que rodea cada evento, criatura mínima, objeto cotidiano. No es fácil que aparezca la pequeña voz en medio del aturdimiento, la verborragia y las pasiones fáciles, por eso, es una alegría leerla y celebrarla. Este libro nos invita a entrar en el territorio de la experiencia y el silencio.
    Cercana a la poesía que flota cada día en el aire, al tiempo de la respiración, del pulso.

    Es una poesía-meditación. Una entrada a la manifestación de la belleza más difícil: la vida invisible de las cosas.

    Laura Escudero Tobler

  • Rayos que abren pájaros/ Gonzalo Acosta Tito Leer más Quick View

    Rayos que abren pájaros/ Gonzalo Acosta Tito

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    Dos momentos invocaron siempre a un poeta: el relato del Génesis y la pérdida del Paraíso, o la caída. Quizá porque el poeta es esa clase de artista que fue el primero que vio, sintió y cantó ese tiempo fuera del tiempo, aquellos días, anteriores y fuera de la historia vana de las guerras y las conquistas, del “progreso” y la “barbarie” que aún hoy nos siguen recordando que hubo un tiempo donde la palabra hermandad no era una mera palabra sino un acto cotidiano; un illud tempore en que la mariposa que voló después de la lluvia no desató una tormenta en oriente, y el venado que bebió aquella agua del estanque no fue ametrallado sino por la luz de la Gracia. 

    Gonzalo Acosta Tito se adentra en el misterio para recorrer la escondida senda y descubrir el retomado gesto de que a veces amanece y unas garzas sobrevuelan por sobre la mirada y es blanco el presente y por un instante, quizás, como mirando con el rabillo del ojo, por un instante el Paraíso es recobrado. 

    Saludo este libro de monje-poeta, lleno de pájaros y de rayos que crean pájaros porque nos recuerda que el primer acto de nuestra existencia fue besar el barro, como nos contó Odiseas Elytis, al modo de un renacido Adán, ya en la historia. 

    Juan Meneguín

  • El otro patio/ Lucía Citto Leer más Quick View

    El otro patio/ Lucía Citto

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    El otro patio, libro de poemas de Lucía Citto, traza el mapa de una vida. Es errático, como toda vida, está lleno de rodeos y atravesado por catástrofes naturales y de las otras que han ido modificando el paisaje sin aviso, que lo han ido cambiando todo. Un hermoso y delicado caleidoscopio nos ofrece en los poemas, centrado en los demás, en sí misma, en cada cosa y persona que la han tocado, que la han negado.
    Es también un libro que habla acerca de ese contacto o de esa ausencia de contacto que son -ambos- sentidos en las vísceras y en los huesos como un golpe: de esos impactos que sufre el cuerpo, por acción, por omisión, en ese recorrido: ¿Cómo sé? – se pregunta en un poema- ¿cómo puedo estar segura de que este cuerpo es mío? No le dieron forma ni contenido, no fue bañado, vestido, cuidado. No sabe. No aprendió. Por eso adivina, imagina el arte de amar. Y se equivoca.” 

    Citto habla de los primeros amores, de aquellos que constituirán el molde de los que vendrán después, un molde que armará figuras por momentos hermosas, por momentos monstruosas. Y también habla del punto exacto en que el amor deja de ser el eje de una vida, el santo y seña de toda mujer, lo que le permite reconocerse y ser reconocida como tal. Del momento iluminado en que -nos dice- Abrazo esa que seré/alguna vez/sin gentes, ni sucesos./Mínima. De ese tiempo en que los ruidos y las voces y las demandas y los dramas ajenos se acallan y aparece la voz que va a hablar en los poemas, una voz poblada por los demás y al mismo tiempo mínima y solitaria. La voz que va a escribir las palabras capaces de abrazar finalmente al dolor viejo/ del cuerpo recuperado, las palabras capaces de bañar y vestir a ese cuerpo, de darle el sosiego y el tiempo necesarios para que reencuentre ahí -en las palabras mismas- ese amor que sí conoció pero olvidó, como todo cuerpo dañado.

    Claudia Masin

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